noviembre 28, 2021

 


Articulo 2

Crisis vitales.




¿De qué hablamos cuando decimos, “estoy atravesando una crisis vital”?

 

Hay tiempos en la vida donde parecería que todo se volvió de cabeza, donde no sabemos para dónde ir, donde nos cuesta pensar dentro del “torbellino” en que se ha convertido nuestra mente ni qué hacer con la angustia que esto nos genera.

Tiempos en los cuales sentimos como si un tsunami se nos hubiera venido encima, nos arrastrara y nos vemos impotentes ante semejante fuerza que nos arrasa, a nosotros y a lo que hasta entonces cada uno hemos llamado “mi vida”.

 

Es ahí cuando estamos ante una crisis vital

 

¿Cómo se genera una crisis vital?

Puede haber causas externas que la provoquen, pero también existen causas internas.

Las causas externas suelen, por lo general, ser repentinas algo “afuera” sucede, y nos encontramos pensando que no podremos con lo que tenemos delante.

Esto puede ser por ejemplo, una separación o divorcio; en esta situación la pareja –que ya atravesó su propia crisis para tomar la decisión- informa al otro integrante de la relación que la quiere terminar, que ya no quiere estar en ese vínculo.

O puede ser por recibir un diagnóstico difícil, o la novedad de que a partir de tal día no se tiene más el puesto de trabajo, por ejemplo.

En todos estos casos hay algo que viene desde fuera, a “perturbar” la calma de la vida tal como la conocíamos hasta ahí.

 

Allí entonces quién recibe la noticia se encuentra con sentimientos que le sobrevienen como en una oleada; así cae presa de la sorpresa, el enojo, la tristeza, la rabia, la impotencia, el miedo, la incertidumbre… Se siente casi como al borde del pánico…

 

En tanto las causas internas, comienzan desde adentro, se van dando de modo paulatino, y diría que acumulativamente.

Estas se presentan con sensaciones de aburrimiento, de tristeza, de sinsentido, de angustia, de falta de ganas para hacer aquello que “normalmente” hacíamos, con falta de la capacidad de disfrutar, falta de sueño o querer dormir todo el tiempo... Y que tienen que ver con momentos en los que algo en nosotros se ha dado cuenta que ésa vida que venimos haciendo, ya no está siendo la que queremos, y de a poco nos va dando señales para que hagamos algo…

Es a través de todas estas sensaciones y emociones que percibimos que “estamos bien… pero no”; o sentimos que ya no podemos con la angustia de estar viviendo “como en la nada misma”

 

¿Qué hacer entonces ante una crisis vital?

Buscar ayuda, siempre es necesario.

El acompañamiento que ofrece el Counseling, da la posibilidad de reconocer esos cambios en proceso que se están dando en nuestra vida.

Permite -a través de poder nombrar “eso que me pasa con lo que me pasa”- generar un espacio propicio para que se produzca “el reajuste” a eso nuevo que se está gestando (por causas externas o internas, como ya he mencionado) brindando herramientas para afrontar la incertidumbre, el miedo y la inestabilidad que toda crisis, que todo cambio genera; y pudiendo salir de la misma fortalecido y habiendo resignificado eso que nos sucedió.

 

Sandra Valenzuela
Counselor Humanístico


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